Aquella pobre niña
que aún no tenía senos...
Y la niña lloraba:
—Yo quiero tener senos.
—Señor, haz un milagro:
un milagro pequeño.
Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos...
Y cogió dos palomas,
se las puso en el pecho...
Pero las dos palomas
levantaron el vuelo.
Y cogió dos estrellas,
se la puso en el pecho...
Las estrellas temblaron
y se apagaron luego.
Y cogió dos magnolias,
se las puso en el pecho...
Las dos magnolias blancas
deshojaron sus pétalos.
Y cogió dos panales,
se los puso en el pecho...
Y la miel y la cera
se helaron en el viento.
¡Un milagro, Señor,
un milagro pequeño!
Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos.
Y un día fue el amor;
se le entró pecho adentro
¡y se sintió florida!
Le nacieron dos senos
con pico de paloma,
con temblor de luceros,
como magnolias, blancos;
como panales, llenos.
¡Igual que dos milagros...
pequeños!
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lunes, 23 de octubre de 2017
jueves, 29 de septiembre de 2016
Alejandro Casona - Prohibido suicidarse en primavera
(fragmento)
- Todo le parece excelente en principio, pero no acaba de decidirse por nada. Sólo le gusta llorar.
- Déjala. El llanto es tan saludable como el sudor, y más poético. Hay que aplicarlo siempre que sea posible como la medicina antigua aplicaba la sangría.
- Todo le parece excelente en principio, pero no acaba de decidirse por nada. Sólo le gusta llorar.
- Déjala. El llanto es tan saludable como el sudor, y más poético. Hay que aplicarlo siempre que sea posible como la medicina antigua aplicaba la sangría.
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