Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: "El que Sirve".
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?
viernes, 20 de octubre de 2017
jueves, 19 de octubre de 2017
Bernardino Graña - O gato da tasca mariñeira
Aquí non hai silencio porque hai homes
falan os homes falan
aquí non pasa o vento esa fantasma
os homes falan falan
e fórmase outro vento outro rebumbio
unha fantasma feita deste fume
este fumar sen tino estas palabras
e pasa un suave gato que é da casa.
Beben viño coñac
berran discuten contan chistes mascan
un pouco de xamón tal vez chourizo
o gato ulisca cheira mira agarda
vai á cociña ven ao mostrador quixera
un anaquiño de boa carne un chisco
de tenrura algún queixo unha migalla.
Aquí non hai vagadas nin roncallos
non se ven os cabezos nin as praias
o taberneiro bole saúda cobra serve fala
cambea mil pesetas chama á muller a berros
e contesta ao teléfono ás chamadas
e os homes berran moito cheos de ira
e rin e danse a man e nada pasa.
O gato calandiño ergue as orellas
ten maino tan suavísimo sen gana
cruza por entre as pernas entre as botas
altas botas de caucho contra as augas co seu rabo
arrequichado e duro e tan el calma
e aquí non hai silencio que hai vinte homes
e están ben lonxe os mares que arrebatan.
Se acaso o gato mira os ollos do home
guicha en suspenso escoita en paz agacha
unha orelliña aguda e indiferente
lambe teimudo e calmo unha das patas
e se acaso durmiña e abre un ollo
e ve que os homes beben fuman discuten moito non se cansan
de ensaladilla callos mexilóns anchoas
e viño e viño e viño tinto e branco en tantas tazas
e esgarran cospen entran saen empuxan brindan cantan
e a radio está acendida e óese música
e o gato pasa indemne comprendendo tan costume son os homes
no se espanta.
falan os homes falan
aquí non pasa o vento esa fantasma
os homes falan falan
e fórmase outro vento outro rebumbio
unha fantasma feita deste fume
este fumar sen tino estas palabras
e pasa un suave gato que é da casa.
Beben viño coñac
berran discuten contan chistes mascan
un pouco de xamón tal vez chourizo
o gato ulisca cheira mira agarda
vai á cociña ven ao mostrador quixera
un anaquiño de boa carne un chisco
de tenrura algún queixo unha migalla.
Aquí non hai vagadas nin roncallos
non se ven os cabezos nin as praias
o taberneiro bole saúda cobra serve fala
cambea mil pesetas chama á muller a berros
e contesta ao teléfono ás chamadas
e os homes berran moito cheos de ira
e rin e danse a man e nada pasa.
O gato calandiño ergue as orellas
ten maino tan suavísimo sen gana
cruza por entre as pernas entre as botas
altas botas de caucho contra as augas co seu rabo
arrequichado e duro e tan el calma
e aquí non hai silencio que hai vinte homes
e están ben lonxe os mares que arrebatan.
Se acaso o gato mira os ollos do home
guicha en suspenso escoita en paz agacha
unha orelliña aguda e indiferente
lambe teimudo e calmo unha das patas
e se acaso durmiña e abre un ollo
e ve que os homes beben fuman discuten moito non se cansan
de ensaladilla callos mexilóns anchoas
e viño e viño e viño tinto e branco en tantas tazas
e esgarran cospen entran saen empuxan brindan cantan
e a radio está acendida e óese música
e o gato pasa indemne comprendendo tan costume son os homes
no se espanta.
lunes, 16 de octubre de 2017
Gabriel Aresti - Nire aitaren etxea
Nire aitaren etxea
defendituko dut.
Otsoen kontra,
sikatearen kontra,
lukurreriaren kontra,
justiziaren kontra,
defenditu
eginen dut
nire aitaren etxea.
Galduko ditut
aziendak,
soloak,
pinudiak;
galduko ditut
korrituak,
errentak,
interesak,
baina nire aitaren etxea defendituko dut.
Harmak kenduko dizkidate,
eta eskuarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
eskuak ebakiko dizkidate,
eta besoarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
besorik gabe,
sorbaldik gabe,
bularrik gabe
utziko naute,
eta arimarekin defendituko dut
nire aitaren etxea.
Ni hilen naiz,
nire arima galduko da,
nire askazia galduko da,
baina nire aitaren etxeak
iraunen du
zutik.
(Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.)
defendituko dut.
Otsoen kontra,
sikatearen kontra,
lukurreriaren kontra,
justiziaren kontra,
defenditu
eginen dut
nire aitaren etxea.
Galduko ditut
aziendak,
soloak,
pinudiak;
galduko ditut
korrituak,
errentak,
interesak,
baina nire aitaren etxea defendituko dut.
Harmak kenduko dizkidate,
eta eskuarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
eskuak ebakiko dizkidate,
eta besoarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
besorik gabe,
sorbaldik gabe,
bularrik gabe
utziko naute,
eta arimarekin defendituko dut
nire aitaren etxea.
Ni hilen naiz,
nire arima galduko da,
nire askazia galduko da,
baina nire aitaren etxeak
iraunen du
zutik.
(Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.)
miércoles, 11 de octubre de 2017
Lope de Vega - Los ratones
Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
- ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
- ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?
martes, 10 de octubre de 2017
Blas de Otero - Yo soy aquel que ayer no más decía
Dicen que estamos en el antedía,
yo diría. no sé ni dónde estamos.
Ramos de sombra por los pies,
y ramos de sombra en el balcón de la agonía.
Madera dulce de la luz: estría
triste del día que se va. Nos vamos.
Más que lavar el alba, sombreamos
el abanico de la noche fría.
Prefiero fabricar un alba bella
para mí solo. Para ti: de todos,
de todos modos no contéis con ella.
Otros vendrán. Verán lo que no vimos.
Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,
por qué nacemos, para qué vivimos.
yo diría. no sé ni dónde estamos.
Ramos de sombra por los pies,
y ramos de sombra en el balcón de la agonía.
Madera dulce de la luz: estría
triste del día que se va. Nos vamos.
Más que lavar el alba, sombreamos
el abanico de la noche fría.
Prefiero fabricar un alba bella
para mí solo. Para ti: de todos,
de todos modos no contéis con ella.
Otros vendrán. Verán lo que no vimos.
Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,
por qué nacemos, para qué vivimos.
Joan Manuel Serrat - Vagabundear
No me siento extranjero en ningún lugar,
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar,
y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mi
una es fuerte y es fiel
la otra un papel.
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar,
y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mi
una es fuerte y es fiel
la otra un papel.
Blas de Otero - Hija de Yago
Aquí, proa de Europa preñadamente en punta;
aquí, talón sangrante del bárbaro Occidente;
áspid en piedra viva, que el mar dispersa y junta;
pánica Iberia, silo del sol, haza crujiente.
Tremor de muerte, eterno tremor escarnecido,
ávidamente orzaba la proa hacia otra vida,
en tanto que el talón, en tierra entrometido,
pisaba, horrible, el rostro de América adormida.
¡Santiago y cierra España! Derrostran con las uñas
y con los dientes rezan a un Dios de infierno en ristre,
encielan a sus muertos, entierran las pezuñas
en la más ardua historia que la Historia registre.
Alángeles y arcángeles se juntan contra el hombre.
Y el hambre hace su presa, los túmulos su agosto.
Tres años y cien caños de sangre Abel, sin nombre...
(Insoportablemente terrible es su arregosto.)
Madre y maestra mía, triste, espaciosa España,
he aquí a tu hijo. Úngenos, madre. Haz
habitable tu ámbito. Respirable tu extraña
paz. Para el hombre, Paz. Para el aire, madre, paz.
aquí, talón sangrante del bárbaro Occidente;
áspid en piedra viva, que el mar dispersa y junta;
pánica Iberia, silo del sol, haza crujiente.
Tremor de muerte, eterno tremor escarnecido,
ávidamente orzaba la proa hacia otra vida,
en tanto que el talón, en tierra entrometido,
pisaba, horrible, el rostro de América adormida.
¡Santiago y cierra España! Derrostran con las uñas
y con los dientes rezan a un Dios de infierno en ristre,
encielan a sus muertos, entierran las pezuñas
en la más ardua historia que la Historia registre.
Alángeles y arcángeles se juntan contra el hombre.
Y el hambre hace su presa, los túmulos su agosto.
Tres años y cien caños de sangre Abel, sin nombre...
(Insoportablemente terrible es su arregosto.)
Madre y maestra mía, triste, espaciosa España,
he aquí a tu hijo. Úngenos, madre. Haz
habitable tu ámbito. Respirable tu extraña
paz. Para el hombre, Paz. Para el aire, madre, paz.
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