martes, 19 de diciembre de 2017

jueves, 7 de diciembre de 2017

Federico García Lorca - Es verdad

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!


jueves, 23 de noviembre de 2017

Antonio González Reguera - Cantar y más cantar

IMPRESIONES DE ASTURIAS.

Si el cantar, si el poner cara de risa,
de qu'unu ye dichosu fos la seña,
quiciás la dicha tóa 'n isti mundu
tendrínla los paisanos pel'aldea.
Y el que diz pel'aldea diz n'Asturies,
rinconcin de mió amor, de xanes tierra;
tanto más encantada y petecible,
cuento i debe á Dios solu so guapeza.

Anduvi pe la tierra en que cuntaben
que los Campos Elisios Dios punxera,
y en pruno á lo cimero fúi del monte,
qu'entarró con un gómitu á Pompeya.
Vi enllazase los álamos crecíos
co'la parra que d'un en otru cuelga;
y palacios y estautes, ví lo tóo,
pos sentada en na mar miré á Venecia:
y faciendo al mío modu comparances,
co'la idea p'Asturies siempre güelta,
non topabá daqué qu'asemeyara
lo que'nella entamó la Onipotencia.

Ya antes d'eso y allá en mios mocedáes
pe los montes anduvi á mío faena,
y al veme na más alta cuguruta,
abaxo el mundu, el cielu na cabeza,
¡qué nonada tan grande paecía
lo que facen los homes! ¡qué miseria!
¡qué grandeza, Señor, yera la tuya!
¡qué grande vía entoncies to grandeza!

[...]

Casi al frente, del llau de Colunga,
llevanta el puertu Sueve la cabeza,
que i dió á Roma les potres asturcones
que subín de rodíes una cuesta.

[...]


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Antonio Machado - Proverbios y cantares XXIII

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

lunes, 23 de octubre de 2017

Jorge Luis Borges - Un lector

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

Francisco de Quevedo - Desde la torre

Retirado en la paz de estos desiertos,
Con pocos, pero doctos libros juntos,
Vivo en conversación con los difuntos,
Y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
O enmiendan, o fecundan mis asuntos;
Y en músicos callados contrapuntos
Al sueño de la vida hablan despiertos.

Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
De injurias de los años vengadora,
Libra, ¡oh gran Don Josef, docta la Imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
Pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
Que en la lección y estudios nos mejora.