viernes, 24 de mayo de 2019

Ramón de Campoamor - El baile

Mas ¿adónde está el alma que no enferma
de impuras fiestas el vapor liviano?
No hay castos pensamientos que no aduerma
dulce vaivén de cariñosa mano.

Antonio Gamoneda Sánchez - Canción de una mañana de julio


No te duela, Señor, si tu nombre profano;
mi alma se ha fundido con la Naturaleza,
y dentro de mi alma en un altar pagano
rindo culto a la eternidad de la Belleza.

(...)

martes, 21 de mayo de 2019

Pepín de Pría - En Cuevas del Mar

[...]

Va la lluna amiyando, cayendo,
y l'aurora, 'ntamando asomar,
pe l'arena fresquina espardiendo
so llume al riscar;
van la Xana y les otres fuxendo....
coyidines del mantu d'Aglaya
dexando la playa
de Cueves del Mar,
y aloxando so dulce cantar,
bur bur del rumor
del agua al rollar,
q'arruxinda con pena y dolor...
-Yo bordo la mar...
-Yo bailo na flor...
-Yo puedo atropar,
coller y llevar
suspiros d'amor.


Teodoro Cuesta - Glorias de Asturias

¡Asturies de mio amor!... ¡Xoya brillante!...
por mucho bien que cante
el más tienru mortal, ¡taráte agraviu!...
pa rellatar tos glories pelegrines,
al son d'apres devines,
barrunto e menester devino llabiu.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Benito Jerónimo Feijoo - Principado de Asturias: La cruz de los ángeles

Nueva cruz mi amante anhelo
halla en la muerte que lloro;
pero para mi consuelo,
la que gimo y la que adoro
ambas vinieron del cielo.

martes, 14 de mayo de 2019

Miguel Hernández - Cancionero y romancero de ausencias 22

Cada vez más presente.
Como si un rayo raudo
te trajera a mi pecho.
Como un lento, rayo
lento.
Cada vez más ausente.
Como si un tren lejano
recorriera mi cuerpo.
Como si un negro barco
negro.

domingo, 5 de mayo de 2019

Juan Carlos Pajares - En los cauces más humildes se orilla el Cosmos

Brotan sendas junto a las corrientes y el aire discurre por la misma herida como si una sola voz zurciera los caminos.

Hasta los cauces más umbríos se llegan las constelaciones.

En sus orillas se mecen panes sagrados, zarzas colonizan el abandono, palpitan extensos páramos de cemento, lechos infinitos de ortigas, fríos artefactos y crepitan libélulas al pairo de los vientos, sortean la maraña de maleza, se perfuman de líquenes, bailan con los fresnos, mueren en los soportales.

¿Acaso no véis el fragor de la infancia suicidándose entre las salgueras, el sol esquivando las hojas, el jugo agraz del vientre de las jóvenes, el sonoro chapoteo del vadeo de las caballerías, la piel quemada, los sueños que ya no recordamos, los reflejos balbuceantes de los guijarros, la marea entrecortada de las praderas, los ojos para siempre abiertos de los ajusticiados bajo las torrenteras?

Funambulistas titubeantes sobre los hilos de plata de las tejedoras y esa angustia estelar de lo que se disgrega y muta.

A los cauces más oscuros se vinieron las altas candelas de la noche.